La Flora y Fauna de República Dominicana

la flora y fauna dominicana

LA FLORA DOMINICANA

Temas : La Flora y Fauna Dominicana. La flora de la Española es considerada la más diversa en la región del Caribe insular. La variedad topográfica de la isla, que da lugar a una amplia gama de temperaturas, y las altas diferencias de pluviometria tienen gran influencia en esta riqueza florística.

Extensiones de bosques secos, con una vegetación xerófila, principalmente en el suroeste y noroeste, contrastan con los bosques latifoliados del noreste y los pinares que dominan las alturas de la mayor parte de las cordilleras y Sierras del país.

la flora y fauna dominicana
La flora y Fauna de la República Dominicana (Tema – La Flora y Fauna Dominicana).

Hasta la fecha se conocen unas 5,600 plantas vasculares.

Los estudios e inventarios sobre algas, hongos, liquenes y musgos son incompletos, por lo tanto no se incluyen hasta la fecha. De las especies conocidas, unas 1,800 (36 %) son plantas endémicas que, naturalmente, crecen solo en La Española. Existe, asimismo, una variedad de plantas nativas propias de las Antillas Mayores o de todo el Caribe, cuya flora, en general, es muy parecida.

También hay plantas nativas que se distribuyen en todos los trópicos de América y varias pantropicales, especialmente especies que habitan en las zonas costeras. Parte de la Hora de la isla tiene nexos con plantas nativas del norte, centro y sur de América, y existen todas las combinaciones posibles de distribucion geográfica.

La introducción de plantas comenzó con indígenas que trajeron el maíz y el cacao desde el continente. Durante la colonización, la introducción de plantas agrícolas aumenté considerablemente (caña de azúcar, cítricos y otros frutales, y café, entre otros). 

Aunque la explotación indiscriminada de la flora de La Española acabo con la mayor parte de la cobertura boscosa, en el territorio dominicano se conservé la diversidad florística.

El platano en la republica dominicana y la flora dominicana
Especies introducidas, como el plátano, forman parte de la gastronómia dominicana (Tema – La Flora y Fauna Dominicana).

Estudios de la flora

La variedad de plantas y usos llamo la atención de los primeros colonizadores, incluyendo al propio Cristobal Colon, quien comparaba con, entusiasmo la flora de la isla con la de Europa y llevó, a petición de la reina Isabel, una gran cantidad de plantas a España.

En 1535 fueron publicadas las primeras observaciones sobre la vegetación insular en las crónicas de Gonzalo Fernandez de Oviedo. También En 1689 el sacerdote francés Charles Plurnier estudió y dibujo muchas plantas, entre ellas la cocaria (Fuchsia triphylla).

En la segunda mitad del siglo XVIII le siguieron otros exploradores y botánicos como Nicolas Jacquin y el sueco Olof Swartz, quien describió, por primera vez, el pino criollo (Pinus occidentalis). Era alumno del gran cientico Carl von Linneo.

En el siglo XIX varios estudios fueron realizados por el médico italiano Carlos Bertero, quien recolecto plantas alrededor de Santo Domingo, en Santiago y en otros lugares del Cibao. Le siguieron Robert Schomburgk y el suizo Louis Alexandre Prenleloup, cuyas investigaciones se centraron en las plantas medicinales y culinarias.

La primera exploración botánica hacia el corazón de la cordillera Central, el Valle Nuevo, fue realizada por el barón danés Von Eggers, militar de alto rango destacado en las islas de Saint Thomas y Saint Croix, en esta época conocidas como las Antillas danesas.

La botánica dominicana

La botánica dominicana nació en 1897, con la publicación de la primera obra sobre familias vegetales en la flora nacional, de Rafael Maria Moscoso Puello, quien publicaré luego el Catalogus Florae Domingensis, escrita completamente en latín. A principios del siglo XX llego el conde Von Türckheim, un apasionado naturalista alemán.

Sin embargo, éste pronto se enfermo y dejo encargado al  padre español Miguel Domingo Fuera; quien durante tres años realizó excursiones extensas a la cordillera Central y a la sierra de Bahóruco ). En honor a su labor, 31 especies y un género llevan (Fuertesia) su nombre.

Pero la mayor contribución a los estudios botánicos en el siglo XX fue realizados; por el sueco mete Erik Leonard Ekman, quien estuvo entre 1924 y 1931, recolectando 50,000 ejemplares de plantas en ambos lados de la isla, aunque sus planes originales incluían una estadía de  echo meses en La Española.

Descubrió alrededor de mil especies y treinta géneros nuevos para la ciencia, las cuales publico en su mayoría, el profesor Ignatz Urban, ‘ director del Jardín Botánico de Berlín, Alemania.

Varios géneros fueron nombrados en reconocimiento a su labor como : Ekmanianthe, Ekmaniocharis y Myrtekmania.

Siguieron exploraciones importantes realizadas por el médico José de Jesús Jiménez, considerado el naturalista dominicano mas activo durante el principio del siglo XX.

Estableció un hérbario propio en la ciudad de Santiago, que fue donado luego de su fallecimiento a la Universidad Madre y Maestra. En estos años arribo también a La Española el norteamericano Richard Howard, para seguir los trabajos de investigación. 

Desde Cuba lleguó el botánico francés Alain Liogier, quien descubrió cientos de especies nuevas, entre ellas la rosa de Bayahibe (Pereskia quisqueyana) y fundo, a principios de la década de 1970, el Herbario Nacional

Investigaciones mas recientes fueron realizadas por el norteamericano Thomas A. Zanoni, y por los dominicanos Milciades Mejia y Ricardo Garcia.

La cocaría fue descrita por Plumier en honor al botánico alemán  Leonhart Fuchs como Fuchsia Triphylla Flore Coccineo (Fuchsia con tres hojas y flores rojas).

La planta fue llevada luego accidentalmente a Inglaterra, donde pronto se convirtió en una de las mas populares para los horticultores. Es el origen de la creación del color fucsia. (Tema – La Flora y Fauna Dominicana).

La flor de la cocaria republica dominicana
La flor de la cocaria (Fuchsia Triphylla Flore Coccinero), especie descrita por Charles Plumier y cuyo nombre recuerda al botánico alemán Leonhart Fuchs, dio origen al color fucsia. (Tema – La Flora y Fauna Dominicana).

 Composición y Fltogeografia

La flora de La española esta representada por especies de unas doscientas familias y 1,300 géneros.

Las familias mas importantes y diversas son Leguminosae, Poaceae, Asteraceae, Rubiaceae, Malvaceae, Euphorbiaceae. Entre las 5,600 especies conocidas hasta la fecha, hay mas de seiscientos arboles, mas de 3,000 arbustos y unos seiscientos helechos y asociados.

Se cuentan unas 120 especies de gramíneas, 350 de orquídeas, unas sesenta de bromelias y cuarenta de cactus, además de unas treinta palmas nativas y endémicas. 

Aunque la flora de La Española tiene mayor afinidad con la suramericana, contempla una serie de componentes de acuerdo con el origen de las especies vegetales: cosmopolita, antillano, endémico, continental y el elemento adventicio. (Tema – La Flora y Fauna Dominicana).

El componente cosmopolita 

El componente cosmopolita comprende especies nativas pantropicales y están representadas, en su mayoría, por malezas tropicales, probablemente distribuidas en los trópicos por la intervención humana, y plantas de las orillas del mar, difundidas por las corrientes marinas o los Vientos.

De estas ultimas las mas conocidas son el té de playa (Barrichia arborescens) y el mangle rojo (Rizophora mangle), que crece en las aguas mas profundas de la zona costera, y desarrolla raíces por encima del nivel del agua para recibir oxigeno adicional y protegerse del oleaje marino. Su madera es dura y de color rojizo, dando a la especie su nombre común. 

Otras plantas que pertenecen a esta categoría son el botoncillo (Conocarpus erectus), mangle que habita en terrenos secos de la costa; la uva de playa (Coccoloba uvifera), apreciado por sus frutas comestibles y muy probablemente la primera planta vista en el Nuevo Mundo por Cristébal Colon, y el hicaco (Chrysobalanus icaco), arbusto o arbolito cuyos frutos también son comestibles. (Tema – La Flora y Fauna Dominicana).

El componente antillano 

El componente antillano incluye plantas exclusivas de la región del Caribe, ocasionalmente con limitaciones para su distribución en otras islas de las Antillas.  Existen géneros puramente antillanos como Picrodendron, representado en el país por el P. baccatum y conocido comúnmente como ahogabecerro.

Entre las especies mas comunes de este componente se encuentran la conocida y estimada caoba (Swietenia mahagom‘], cuya prestigiosa madera ha sido explotada por siglos de manera irracional; el gri gri (Bucida buceras), árbol costero muy común; la ceiba (Ceiba pentandra), conocida por el algodón que producen sus frutos, y el almacigo (Bursera simaruba), usado frecuentemente como cerca viva por ser de crecimiento rápido. 

La madera del almacigo es suave y débil, y la resina o copal que se obtiene por incisiones en su tronco se ha empleado como incienso en las iglesias.

Este grupo de plantas incluye también el copey (Clusia rosea), árbol muy común que nace a la sombra de otros arboles, utilizándolos en principio como soporte para luego estrangularlos con sus raíces largas y fuertes. (Tema – La Flora y Fauna Dominicana).

PLATA DE HIGUERO REPUBLICA DOMINICANA
El componente antillano de la flora dominicana incluye plantas como el higuero (Crescencia cujete), cuyo fruto es utilizado en la fabricación de objetos decorativos y utilitarios. (Tema – La Flora y Fauna Dominicana).

 El componente endémico 

El componente endémico esta determinado por el tiempo de aislamiento de una flora en relación con la de las áreas vecinas. Comparado con las otras islas del Caribe, el endemismo de la flora de La Española es solo superado por el de la isla de Cuba, que representa un 45 por ciento.

Es probable que esta isla se separara primero del continente. Las otras islas antillanas presentan un endemismo menor: Jamaica, de 25 a 30 por ciento; Puerto Rico, 14 por ciento, y las Antillas Menores, de 8 a 10 por ciento. 

Las especies endémicas pueden encontrarse a lo largo y ancho de la geografía nacional, en todas las alturas; sin embargo, son mas frecuentes en las cordilleras y Sierras. La zona costera cuenta con apenas 7 por ciento de especies endémicas, mientras que en algunas partes de las zonas más altas llegan hasta el 50 por ciento.

Las corrientes del mar y los fuertes vientos, incluyendo los frecuentes huracanes, son responsables de la distribucién de la mayoria de las semillas de plantas costeras en todo el Caribe. Hay nexos evidentes entre especies endémicas nuestras y especies similares de todas las vertientes del continente americano.

Un ejemplo es la existencia de especies endémicas de géneros también presentes en la región norteamericana, como el Magnolia, conocido en la República Dominicana como ébano y representado en La Española por cinco especies endémicas distribuidas en toda isla. 

El género Schefflera, con nexos centroamericanos, donde es considerado muy común, esta representado por el palo de viento (Schefflera tremula), árbol endémico de hasta 25 m de alto y muy frecuente en los bosques nublados a partir de 105 1,000 m de altura.

En ocasiones, comunidades de este árbol forman hasta el 30 por ciento de la cobertura boscosa de regiones enteras.  Su nombre comúnmente proviene del constante movimiento de sus hojas, debido a que sus tallos son planos y la mas mínima brisa hace que sus hojas se muevan. La mayoría de las otras especies tienen tallos redondos. 

Existen otras especies abundantes como la palma real (Roystonea hispaniolana), que domina el paisaje en muchas regiones del país. Su nombre recuerda al general del ejército norteamericano Roy Stone, quien ejerció su función en Puerto Rico.

La palma real pertenece a un género de palmas que se adapto al clima caribeño y para evitar su caída durante los huracanes pierde rápidamente sus hojas. Alcanza hasta unos 20 metros de altura y su corona es lugar preferido de anidamiento para el ave nacional, la cigua palmera (Dulus dominicus).

A este componente pertenecen también la palma cana (Sabal domingensis), el aceituno (Tabebuia berterii) y el pino criollo (Pinus occidentalis). 

Sin embargo, no todas las especies endémicas abundan en el país. Una cantidad considerable se encuentra muy restringida en su distribución y, por lo tanto, están frecuentemente amenazadas o en peligro de extinción.

Ejemplo de esto es la rosa de Bayahibe (Pereskia quisqueyana), una cactácea de la zona costera del sureste, cuya población no llega a cien plantas individuales.

En la misma área se encuentra también el cotoperí (Melicoccus jimenezii), árbol endémico parecido al limoncillo, con una población pequeña y muy amenazada. Su nombre científico honra a uno de los naturalistas dominicanos mas destacados, el medico José de Jesús Jiménez.

Otras muestras del endemismo local son las palmas Reinhardtia paiewonskiana, en la sierra de Bahoruco, y los guanos Coccothrinax boschiana y Haitiella ekmanii, en la sierra de Martín García y en la provincia de Pedernales, respectivamente.

Se suman a las mencionadas, la cacatica (Hispw niella henekenii), orquídea endémica del noroeste del país que produce una de las flores mas oscuras entre todas las orquídeas del mundo y cuyo nombre proviene de su semejanza con la araña mas grande de la isla; la Salvia montecristiana, planta aromática del noroeste, y la Cojoba samanensis, arbolito encontrado solamente en la parte norte de la península de Samaná. 

El componente continental 

El componente continental se divide en los grupos norte, centro y suramericano. Dentro de las plantas relacionadas con especies del continente norteamericano están el nogal (Juglans jamaicensis), la sabina (Juniperus sp.) y el pino criollo (Pinus occidentalis), que, aunque fue explotado por décadas de manera irracional, cubre grandes áreas de la cordillera Central y la sierra de Bahoruco, pero es escaso en la sierra de Neiba y esta ausente en la cordillera Septentrional. 

Varias plantas relacionadas con la parte norte del continente, que crecen en los pantanos de las áreas mas altas y en los valles de las regiones montañosas, fueron probablememe introducidas por aves migratorias. Hay plantas cuyas semillas se pegan al plumaje de las aves o son digeridas por éstas sin perder su capacidad de germinar. 

En el marco del componente centroamericano, las orquídeas merecen una mención especial. Numerosas plantas han sido encontradas exclusivamente en La Española y en Centroamérica, como Stelilabium minutiflorum, Barbosella mostrabilis y Lankesterella ortantha. También el famoso campeche (Haematoxylon campechianum), árbol explotado por su madera y la materia tintórea (hematoxilina) que se extrae de el árbol. 

El componente suramericano tiene un notable predominio en la Hora de La Española. Ciertos géneros representados por una sola especie se pueden encontrar en la isla y en Sudamérica, otros se encuentran también en localizaciones intermedias.

Aunque hay algunos que llegaron a la isla vía las Antillas Menores, la mayoría lo hizo a través de Centroamérica, tomando en cuenta que las Antillas Menores, de origen volcánico, se desarrollaron mucho después que las Antillas Mayores.

Ejemplo de los que llegaron vía Centroamérica es el género Gochnatia, que abunda en Cuba, La Española y las Bahamas, como únicos lugares de distribución en el Caribe, pero también crece en la costa oeste de Suramerica.

Una cantidad de helechos (Pellaea ternifolia y P. flexuosa) y orquideas (Trichopilia fragrans) pertenecen a este grupo, al igual que los géneros de Fuchsia y Loasa.

El elemento adventicio

El elemento adventicio comprende las especies exoticas introducidas en La Española. Las primeras especies fueron traidas por los pobladores originarios, con el fin de cultivarlas en la isla. El mejor ejemplo de ello es el maiz, alimento basico de los indigenas.

Sin embargo, en la misma época llegaron otras especies de manera accidental, como semillas de malas yerbas adheridas a la poca ropa que llevaban, o mezcladas con los enseres domésticos y alimentos que transportaban; también es probable que las semillas se adhieran al pelo de los animales domésticos que acompañaban a los indígenas.

Los colonizadores españoles, al establecerse en la isla, ingresaron una cantidad de semillas de plantas,que se adaptaron alas condiciones climáticas y sumaron a la flora existente toda una flora adventicia.

Muchas de estas plantas eran malezas difíciles de erradicar en sus tierras de origen y, por la falta de un control biológico en la isla, se distribuyeron fácilmente, como la borraja (verbascum thapsus), la brunela (Pmnella vulgaris), la oseille marron (Rumex crispus) y la cicuta (Conium maculatum).

Igualmente, existe una considerable cantidad de plantas que fueron introducidas con el fin de cultivarlas, las cuales escaparon de los cultivos y se naturalizaron. El ejemplo pudiera ser el coco (Cocos nucifera], palma que cubre hoy extensiones considerables en algunas regiones del país. 

Usos de plantas

En La Española, el uso de plantas por parte del hombre empezó con la llegada de los primeros indígenas, que utilizaron las maderas de la ceiba (Ceiba pentandra) y el cedro (Cedrela odorata) para la elaboración de canoas y remos. Descubrieron plantas alimenticias, medicinales y aromáticas.

Una cantidad de nombres e informaciones sobre usos y cualidades de estas plantas fue transmitido a los primeros colonizadores que empezaron a emplear extensamente los maderables en la construcción, la ebanistería y la artesanía.

Varias plantas alimenticias consumidas por los indígenas son preparadas todavía de la misma manera en algunas regiones del país. Un ejemplo es la chola, elaborada con harina de la fécula del tallo de la guayiga (Zamia pumila). 

Frutales 

Desde el periodo de la Colonia, el uso y comercio de frutales se concentro en especies introducidas. Entre los pocos frutales nativos, solo la guayaba (Psidium guajava goza hasta la fecha de un uso extenso y una comercialización limitada.

La mayoría de ellos tienen usos locales, como la uva de playa (Coccoloba uvifera); la jagua (Genipa americana), árbol también muy apreciado por la calidad de su madera y múltiples usos como planta medicinal; el mamey (Mammea americana); el caimito (Chrysophyllum cainito), que produce frutos amarillos y morados al igual que el hicaco (Chrysobalanus icaco); el mamón (Annona squamosa), y la guanábana (Annona mun’cata).

La palma real (Roystonea hispaniolana) ha sido fuente del conocido palmito, que se desarrolla entre el tronco y la corona de la misma. Actualmente, la explotación de esta planta esté prohibida. Para la extracción del palmito, la palma real ha sido sustituida por la palma pejibaye (Bactris gasipaes), especie introducida de Suramérica. 

Plantas Medicinales 

El uso de plantas para Fines medicinales es muy amplio en el país. Cientos de ellas son empleadas por la farmacopea popular contra todo tipo de enfermedad. Una de las mas usadas es la bija (Bixa orellana), llamada en otros países achiote u anoto.

Sus semillas, agregadas comúnmente a varios platos como colorante rojo, son preparadas de múltiples formas para combatir quemaduras, diarrea y fiebre; también como repelente. El rompezaraguey (Eupatorium odoratum), arbusto de hasta 3 metros de altura, tiene fama por sus cualidades contra la gripe, catarros e inflamaciones.

Entre las plantas medicinales y aromáticas, a la vez, se encuentran varias especies con el nombre popular de canelilla. Las hojas de la Cryptorrhiza haitiensis, arbusto endémico del suroeste del país, son utilizadas como condimento y en té para combatir la gripe.

La Pimenta hispaniolensis, arbolito también endémico del suroeste, y la Eugenia samanensis, especie propia de la península de Samaná, se usa en tisanas, en botellas curativas y como aromática. Entre la flora con cualidades aromáticas del noroeste del país se destaca la ozúa (Pimenta ozua), árbol enorme cuyas hojas son utilizadas para extraer un aceite que, mezclado con trementina, se comercializa como producto de limpieza.

El guayacán (Guaiacum officinale), además de su madera fuerte, duradera y resinosa, también es apreciado por sus cualidades medicinales. Se conoce en la farmacopea como Lignum vitae por sus propiedades estimulantes y sudorificas.

La resina, conocida como guayacol, es usada en la medicina para fortalecer las encías. El té de la madera ha sido empleado para enfermedades de la piel, el reumatismo y el asma. 

Maderables 

Desde la época de la colonización hasta tiempos recientes, la mayoría de las especies maderables fueron explotadas de manera irracional hasta llevarlas al borde de la extinción.

De las especies nativas y endémicas hoy solo se permite la explotación limitada y supervisada del pino criollo (Pinus occidentalis), en algunas regiones de la cordillera Central; del guayacan (Guaiacum aficinale], utilizado en el suroeste del país en la elaboración de pilones y otros productos artesanales, y del caguey (Neoabbottia paniculata), cactus endémico también abundante en el suroeste.

La madera duradera y liviana del cagiiey, t’mico representante de su género, es usada para hacer sillas, mecedoras, ventanas y huacales. 

También son utilizadas la caoba (Swietenia mahagom’), cuya valiosa madera fue exportada durante décadas y representé la fuente mas importante de divisas en el pasado; el roble (Catalpa longissima), que solo crece en La Española y en Jamaica; el ébano verde (Magnolia pallescens); el nogal (Juglans jamaicensis), cuya fruta, la «nuez», es muy apreciada y sin embargo difícil de cosechar.

la sabina (Junipems gracilior], especie endémica de las alturas de la isla; la cola (Mom abbotti), alguna vez abundante en los sitios mas húmedos del país; la baitoa (Phyllostylon rhamnoides), árbol bastante frecuente en las zonas secas, y la caobanilla (Staklia monosperma], que sirvió) como madera en la construcción de rieles para los ferrocarriles azucareros en el este del país.

A pesar de que la explotación de la palma real  esta vedada, sus yaguas y pencas se siguen utilizando para cobijar bohíos, y sus frutos sirven como alimento para animales.

Las hojas de otras palmas, como la palma cana (Sabal domingensis) y las diferentes especies de guano (Coccothrinax sp), son usadas para construir techos o en la fabricación de serones, macutos, sogas y cordeles.

Ambas palmas, la real y la cana, son escasas en alturas superiores a los 600 m. En los lugares mas húmedos abunda la palma manacla (Prestoea acuminata), que ha sido usada tradicionalmente corno proveedora de troncos para la edificación de casas en esas zonas. 

Aunque desde antiguo se han utilizado con fines ornamentales especies introducidas, como el flamboyán (Delonix regia) y la amapola [Spathodea campanulata), es común observar en parques o avenidas arboles nativos y endémicos como el gri gri (Bucida buceras), árbol costero de hasta 25 metros de alto; la palma real (Roystonea hispaniolana), la mara (Calophyllum calaba), la majagua (Hibiscus tiliaceus), la penda (Citharexylon fruticosum) y el saman (Samanea saman). 

Los suelos y la composición de la flora 

La composición de la flora de La Española también resulta influenciada por los diferentes tipos de suelo.

Por ejemplo, en las regiones cársticas de Los Haitises, en el noreste del territorio, y sobre Ias pequeñas extensiones de rocas serpentinas que se encuentran distribuidas en toda Ia geografía dominicana, evolucionó una flora distinta.

En Los Haitises, la zona más húmeda del país, se han documentado setecientas especies de plantas, una parte de ellas endémica de la zona.

Igualmente, abundan especies endémicas en terrenos de roca serpentina. Una de Ias palmas endémicas más vistosas es el guaney (Zambia antillana), de 3 m de alto.

Su tronco esté cubierto por cientos de espinas largas, Ias cuales, supuestamente, han sido utilizadas por la población haitiana en ritos vincuiados con el vudu.  (Tema – La Flora y Fauna Dominicana).

rosa bayahibe (pereskia quisqueyana) republica dominicana
En la imagen, rosa de Bayahibe (Pereskia quisqueyana). Esta cactácea endémica, cuyos pocos ejemplares habitan en la costa sureste del país, esta catalogada como una especie amenazada de extinción. (Tema – La Flora y Fauna Dominicana).

LA FAUNA DOMINICANA

La fauna de La Española es muy particular, tanto en el ámbito del Caribe como a escala mundial. Tratándose de una isla oceánica, el grado de endemismo es muy elevado, sobre todo en las especies terrestres que no pueden nadar o volar distancias considerables.

El endemismo reportado para la isla sobrepasa el 80 por ciento en algunas especies. Existen regiones, como el lago Enriquillo, donde la proporción de especies endémicas es relativamente alta, lo que se relaciona con las condiciones especiales que presenta el ecosistema de la región donde se encuentra.  (Tema – La Flora y Fauna Dominicana).

Fauna marina 

La fauna de los mares dominicanos es típica del mar Caribe. En La Española encontramos especies similares a las de Cuba, Jamaica, Puerto Rico, las Antillas Menores y las costas caribeñas de Sur y Centroamérica. La fauna marina se divide en invertebrados, peces, reptiles y mamíferos.  (Tema – La Flora y Fauna Dominicana).

Invertebrados 

Los invertebrados marinos incluyen una amplia gama de organismos, desde muy elementales, como los protozoos (organismos que se componen de una sola célula), hasta muy complejos como los pulpos, que desarrollaron un aparato de movimiento muy complejo y ojos parecidos a los de los vertebrados.

También hay esponjas (poriferos), cnidarios (incluyendo una gran cantidad de corales), hidrozoos [polipos sin esqueleto calcáreo), anémonas, aguas vivas y anélidos o gusanos segmentados, cuyos órganos se repiten en cada segmento, con excepción de la cabeza y el trasero. Estos viven principalmente encima o dentro del fondo marino y en los arrecifes de coral.

En las costas dominicanas se destaca el gusano de fuego (Hermodice carunculata), un anélido de colores brillantes y gran tamaño que, al tocarlo, provoca fuertes irritaciones en la piel. El grupo de los artrépodos (crustáceos) incluye diferentes tipos de cangrejos, camarones e isépodos.

Varias especies, entre ellas algunos maqueyes o cangrejos ermitaños, salen del agua para vivir en la tierra, en algunas ocasiones a varios kilómetros fuera del mar y 5610 vuelven al medio acuático para reproducirse.

Los maqueyes se destacan por la falta de un caparazón en 311 parte abdominal, lo que los obliga a proteger el abdomen con una concha de caracol.  

Las langostas figuran entre los animales marinos mas cotizados como alimento para el ser humano.Se trata de crustaceos de gran tamaño que se esconden en grietas y cuevas pequeñas durante el día y salen en la noche para alimentarse.

La langosta espinosa (Panulirus argus) es la mas grande. Otros crustáceos importantes son los cangrejos araña y los camarones de mar. 

El grupo de los moluscos esté dividido en poliplacoforos, gasteropodos (caracoles), bivalvos (mejillones, ostiones, etc.) y cefalopodos (pulpos y calamares).

Entre los poliplacoforos se destacan Ios quitones, diminutos crustaceos que viven en pequefxas charcas de la costa rocosa y se alimentan de algas. En el grupo de los gasteropodos están los caracoles, animales con una concha calcárea que los protege de sus enemigos.

La especie de caracol mas llamativa es el lambí (Strombus gigas), que alcanza hasta 30 cm de largo y tiene gran importancia como plato típico en la República Dominicana. Su concha, de gran belleza, es usada en la fabricación de artesanías. Los bivalvos están representados por las almejas, los mejillones y los ostiones.

El esqueleto exterior posee dos valvas, que se abren y Cierran de acuerdo con sus necesidades. Llevan una Vida sésil, es decir dentro o encima del fondo marino o pegado a un sustrato. El ostión (Crassostrea rhizophorae) es muy común en los manglares del país, crece en las rices de los mangles y filtra sus alimentos desde el agua.  (Tema – La Flora y Fauna Dominicana).

Peces marinos 

Los arrecifes de coral, las praderas marinas, así como los canos y lagunas de los manglares, albergan un gran numero de peces, adaptados, en su forma corporal y hábitos, al ambiente donde Viven. Los peces, en su gran mayoría, poseen una forma que les permite un desplazamiento muy rápido.

Otras especies, sobre todo las que Viven escondidas en los arrecifes, los manglares o enterrados en el suelo marino, han desarrollado otros mecanismos de protección, como el camuflaje, venenos, sustancias urticantes y espinas, o bien realizan sus actividades durante la noche. 

Las morenas, peces de gran tamaño, con cuerpo en forma de serpiente, viven en cuevas dentro del sistema arrecifal. Entre los peces de importancia comercial figuran los meros y las chernas.

En el mar Caribe se han reportado 76 especies de tribus rones, incluyendo animales muy pequeños de menos de 20 cm (como el tiburén enano), y muy grandes, de casi a 20 m de longitud, en el caso del tiburón ballena [Rhincodon typus). Los tiburones se distinguen de otros peces por la falta total de huesos, todo su esqueleto es cartilaginoso.  (Tema – La Flora y Fauna Dominicana).

Mamíferos marinos 

En los mares dominicanos hay una notable presencia de mamíferos marinos. Lamentablemente, debido a la cacería indiscriminada, durante el siglo XX se extinguio la foca monje (Monachus tropicalis), especie endémica del mar Caribe. Asimismo, las poblaciones de manatíes han sido reducidas en las aguas dominicanas.

Por el contrario, se ha reportado un gran número de ballenas y delfines, incluyendo seis especies de delfines  y dos especies cachalotes; también han sido identificadas cuatro especies de ballenas con barbas, entre ellas la ballena jorobada.

Otro mamífero presente en Ias costas del país es el manatí antillano (Trichechus manatus). Esta especie, de unos 3 metros de longitud y 500 kilogramos de peso, es el único mamífero herbívoro; para mantener sus grandes cuerpos calientes estos animales consumen cerca de 50 kg de plantas acuáticas, lo que equivale al 10 por ciento de su peso.

Este animal esté distribuido ampliamente en el mar Caribe y, aunque habita en grandes áreas de las costas de la República Dominicana, los ejemplares existentes apenas llegan a los cincuenta individuos, 15 de ellos en Estero Hondo.

La disminución del manatí antillano se debe a las fuertes persecuciones que sufre de parte de algunos pescadores que aprecian su carne, a pesar de que, desde hace varios años, se encuentra bajo régimen de protección. 

Cuatro de las siete especies de tortugas marinas que habitan el planeta anidan en las playas dominicanas. La tortuga verde (Chelonia mydas), que puede medir hasta mas de 1 m de largo, pesar 400 kg y cuyos individuos adultos se alimentan principalmente de hierbas marinas.

La tinglar (Demochelys coriacea) alcanza un mayor tamaño, 1.50 m aproximadamente, y supera los 700 kg La tortuga carey (Eretmochelys imbricata) apenas llega a los 90 cm y su peso pocas veces sobrepasa los 80 kg. Se alimenta de esponjas, moluscos, erizos del mar y también de hierbas marinas.

La caguama (Caretta caretta), por 511 parte, llega a pesar hasta 500 kg y tiene una dieta muy variada de peces, crustáceos, esponjas, aguas vivas, y estrellas y erizos de mar. Estas cuatro especies se encuentran en peligro de extinción en todo el mundo.

En las costas dominicanas sus poblaciones se han reducido durante las ultimas décadas como consecuencia de la cacería ilegal y la pérdida de playas de anidamiento, sobre todo en la costa este del país, donde casi todas las playas han sido desarrolladas para el turismo a gran escala.

Actualmente, el Parque Nacional Jaragua es el sitio mas importante para el anidamiento de estos animales; esta área protegida dispone, ademas, de grandes extensiones de praderas marinas ideales para la alimentación de la tortuga verde. (Tema – La Flora y Fauna Dominicana).

Fauna de agua dulce

fauna de agua dulce tareas dominicanas
Ejemplo de fauna de agua dulce

Una tercera parte de los peces que habitan los ríos y lagunas dominicanos es endémica, otro tercio corresponde a especies nativas (peces marinos que comúnmente invaden los hábitat fluviales), y el ultimo tercio a peces exóticos introducidos en las aguas dominicanas.

Las especies endémicas corresponden a cuatro familias, los rivúlidos, los poecílidos o titiles, los cyprinodones y los cíclidos. Esta última familia esté representada por una sola especie, la biajaca (Cichlosoma haitiensis), pez de cierta importancia comercial que alcanza menos de 10 cm de largo, y vive en aguas tranquilas y de poca profundidad. Se alimenta de diferentes moluscos e insectos, y de la vegetación acuática.

Los titiles son peces muy pequeñitos (5 cm aproximadamente), que corresponden, sobre todo, a los géneros Limia y Gambusia. Estas especies viven en todos los sistemas fluviales de La Española. Sin embargo, aparecen endemismos locales, donde una especie se limita a una cuenca o a un área de poca superficie.

Es el caso de la Limia sulfurosiphila, que hasta la fecha solo ha sido reportada en el manantial La Zurza, ubicado en Duvergé, provincia de Independencia, y en el caño que drena sus aguas hacia el Iago Enriquillo

Al grupo de los peces nativos pertenecen los dajaos (Agnostomus monticola y A. ruricola), la guabina (Eleotris pisonis) y el mampeté (Dormitator maculatus). Son peces de aguas rápidas, que se alimentan de insectos, vegetación y de otros peces. Sobre todo los dajaos son importantes para la alimentación humana. 

Otro habitante de las aguas interiores es la jicotea o tortuga de agua dulce. En La Española se distinguen dos especies, la Trachemys stejnegeri, que también se encuentra en Puerto Rico y en en Las Bahamas, y la ‘T. decorata, endémica.

Las jicoteas crecen hasta 25 cm, y viven en lagunas, charcas, ríos y canales. Puedan soportar un elevado nivel de contaminación del agua, de ahí que en Santo Domingo hayan sido reportadas en cañadas de aguas negras. 

La jaiba de rió (Epilobocera haitiensis) es un cangrejo endémico que vive en muchos de los ríos de la isla de Santo Domingo. Su importancia alimenticia para las poblaciones rurales es considerable. Construye cuevas en las orillas de los ríos, donde se esconde, y se alimenta de carroña y de frutas. 

Fauna terrestre 

La República Dominicana posee una variada fauna terrestre, representada por numerosas especies de Anguidos o lagartos, reptiles y mamíferos. El alto endemismo de la fauna dominicana se manifiesta particularmente en los reptiles, entre Ios que tienen especial relevancia la iguana rinoceronte (Cyclura ricordii) y la de Ricord (Cyclura cornuta), propias de La Española. También se destacan especies como la jutìa (Plagiodontia aedium) y el solenodonte (Solenodon paradoxus), pertenecientes al grupo de los mamíferos. Estas especies. aunque extendidas por casi toda la isla, resultan muy difíciles de observar debido a sus hábitos nocturnos. 

Anfibios 

Se ha reportado que en La Española existen 65 especies de anfibios, en su totalidad ranas y sapos. Aparte de dos especies introducidas, la rana toro (Rana catesbeiana) y el maco pempén (Bufo marinus), todas las demás son endémicas de la isla. Existen tres especies mas de sapo, una (Bufo guentheri) distribuida en la isla entera, y las otras dos localmente restringidas y con una situación de supervivencia no muy Clara.

Los sapos tienen glándulas que producen líquidos tóxicos. También hay cuatro especies de Hylidos o ranas arbóreas, que dependen del agua para la reproducción. En su estado larval, los renacuajos viven en aguas tranquilas.

Las ranas arbóreas son buenas trepadoras, debido a que en sus dedos poseen discos que les sirven para ascender por superficies resbalosas. Del total de especies identificadas, 55 pertenecen al género Eleutherodactylus.

Son ranas que no tienen renacuajos, por lo que adquieren su forma adulta directamente del huevo. Estas ranas habitan en los bosques mas húmedos y tres especies se extienden por toda la isla; las demás estén restringidas a regiones o a zonas particulares.

Por ejemplo, el Eleutherodactylus rufifemuralis, una rana de poco mas de 2 cm de largo e identificable por sus patas de color rojo, se encuentra exclusivamente en algunas áreas del Bahoruco oriental. El mayor numero de especies se localiza en la parte sur de La Española, exactamente en la sierra de Bahoruco, en territorio dominicano, y en los macizos de la Selle y de la Hotte, en Haití. 

Reptiles 

Hasta la fecha se han descrito 146 especies de reptiles que habitan en La Española, incluyendo lagartos, culebras, tortugas y una especie de cocodrilo, con un endemismo de casi el 90 por ciento.

En el país existen dos especies de Anolis, que fueron introducidas accidentalmente por barcos, y que ahora dominan las zonas urbanas de Santo Domingo y La Romana.

Asimismo, se han reportado cinco especies de Amphisbeanios o lagartos gusano. Se trata de animales que viven dentro de la tierra, y emplean su cabeza, reforzada por fuer’ces huesos, para excavar túneles en el suelo. Se alimentan de gusanos e insectos que viven en la tierra. 

Ánguidos o lagartos 

Las especies pertenecientes a la familia de los Anguidos o lagartos habitan principalmente en el suelo, saben excavar bien y se alimentan de insectos, arañas y pequeños moluscos.

Poseen extremidades reducidas y escamas reforzadas con osteodermos. En la República Dominicana fue descrita una especie (Celestus anelpistos) de un tamaño extraordinario (50 cm), pero no fue posible encontrar mas especímenes.

El tipo de hábitat donde fue encontrada, correspondiente al bosque húmedo, se perdió por completo en las ultimas décadas. Existen 12 especies en la isla, en su totalidad endémicas. 

Geckos 

La familia de los geckos debe su nombre a una especie oriental, cuya vocalización suena como [geck’o]. En La Española, el término se aplica, sobre todo, a los geckos caseros del género Hemidactylus.

Las 32 especies de geckos del género Sphaerodactylus estén distribuidas en diferentes partes de la isla y ocupan nichos distintos en cada lugar. Todas las especies reportadas son endemicas, algunas restringidas a una sola zona.

En la vertiente sur de la sierra de Neiba fue localizado el Sphaerodactylus schuberti, un gecko que vive en el interior de los magueyes (Agave) maduros. 

Iguánidos 

En La Española existen 44 especies de iguánidos; de éstas, dos son iguanas y las 42 restantes pertenecen al género Anolis.

Los anolis se destacan principalmente, por su saco gular. Este consiste en un pedazo de piel ubicado en el cuello que, en algunas especies, puede ser extendido hasta el pecho, y en determinados anolis es muy colorido y brillante. Este saco gular predomina en los machos y sirve para atraer alas hembras y, a la vez, para espantar 3 otros machos.

Los anolis son buenos trepadores y llegan a habitar en las alturas de los arboles; tres especies de mayor tamaño viven generalmente en las copas. Comúnmente son conocidos como saltacocotes o saltacogotes, debido a la creencia de que saltan encima a la gente. 

Entre los reptiles mas llamativos figuran las iguanas, que son lagartos con un tamaño de hasta 1.50 m. En la hoya del Lago Enriquillo existen dos especies de iguanas, la rinoceronte (Cyclura cornuta) y la de Ricord (Cyclura ricordii). 

La iguana rinoceronte posee un cuerno encima del hocico y habita en los bosques secos de varias localidades del país, incluyendo el área de Monte Cristi y el Parque del Este. Una pequeña población reside en la isla Mona, ubicada entre La Española y Puerto Rico.

Se encuentra en la categoría de vulnerable; es decir, amenazada, pero no directamente en peligro de extinción, puesto que, a diferencia de la iguana de Ricord, su distribución es relativamente amplia y es de hábitos mas generalizados.

Son esencialmente herbívoras y es común observarlas trepadas en los arboles, alimentándose de hojas; los ejemplares jóvenes también ingieren insectos .

La iguana de Ricord, por su parte, vive exclusivamente en la isla Cabritos, ubicada en la parte sur del Iago Enriquillo, donde se concentra la mayor población, y en algunas áreas del Parque Nacional Jaragua. Es un poco mas pequeña que la de Ricord, sus ojos son rojos y las espinas concéntricas que posee en la cola le dan una apariencia anillada.

Esta especie esta considerada en peligro critico de extinción, debido a que existen pocos individuos, a su limitado rango de distribución, a la pérdida de su hábitat natural y a la persecución humana de que es objeto. Construyen cuevas, las cuales usan como refugio y para dormir, y se alimentan principalmente de hojas y frutas, como las de los cactus. 

Las iguanas forman parejas para toda la Vida. El macho y la hembra tienen sus cuevas cerca y, en ocasiones, comparten una misma cueva. Para su reproducción, una vez al año depositan en la arena, o en cuevitas especiales, entre 10 y 20 huevos de cascara blanda, similares en tamaño a los de gallina; posteriormente los cubren con la misma arena. Los huevos son incubados por el calor de la tierra en un tiempo promedio de dos meses. 

Tres familias de iguánidos son de hábitos terrestres; es decir que no trepan los arboles. Estas incluyen especies de los géneros Mabuya, Ameiva y tienen una coloración muy particular, con rayas azules, blancas y negras.

Serpientes 

La fauna de serpientes de La Española es muy variada y en su totalidad endémica. Existen cinco familias y un total de 28 especies, ninguna venenosa. Sin embargo, todas las culebras sufren una persecución por parte de los humanos, debido, principalmente, a falsas creencias. Algunas restringen su hábitat a zonas particulares, como la sierra de Martin Garcia. 

Las culebras mas llamativas de la isla son las boas, de las que hay tres especies pertenecientes al género Epicrates. La más grande, la boa de La Española (Epicrates striatus), extiende su presencia a la isla entera, incluyendo sitios muy alterados dentro de las ciudades, como Ios vertederos, donde se alimenta de ratas y ratones. 

A la familia de los Culebridae pertenecen las corredoras del género Alsophis, extremadarnente raras. Una de ellas, la Alsophis melanichnus fue declarada extinta, debido a que por mas de cincuenta años ha sido imposible reportarla. A esta familia pertenecen también las tres especies de Uromacer, llamadas genéricamente culebras verdes. 

Mamíferos terrestres 

Entre los mamíferos terrestres existen solamente dos especies endémicas de La Española, el solenodonte (Solenodon paradoxus) y la jutia (Plagiodontia aedium).

El solenodonte pertenece a los insectívoros. En todo el Caribe solo ha sobrevivido otra especie, ademas de la existente en la isla de Santo Domingo: el solenodonte cubano.

Este animal habita la mayor parte de la isla, preferiblemente en zonas con rocas calcáreas. Se alimenta de insectos y otros invertebrados que viven en la tierra y, debido a sus hábitos nocturnos, resulta raro observar un ejemplar.

La jutia es un roedor y vive en diferentes tipos de bosque, desde las costas hasta elevaciones de 1,800 m de altura Pasa gran parte de su tiempo subida en los arboles. Se alimenta principalmente de hojas y raíces de plantas, incluyendo especies cultivadas, como la yuca y la yautìa Igual que el solenodonte, es de hábitos nocturnos y bastante difícil de ver. 

Fauna voladora 

Según los estudios realizados, en La Española habitan permanentemente, o por temporadas, 250 especies de aves. La mitad son nativas o endémicas y la otra mitad migratorias, es decir que visitan la isla durante parte del 3130. Algunas fueron reportadas solamente en pocas ocasiones. De las especies descritas, hay diez que fueron introducidas por el hombre o que llegaron como colonizadoras durante los siglos pasados. 





Aves terrestres 

La avifauna terrestre es muy rica en especies y ocupa, prácticamente, todos los ecosistemas dominicanos, desde las costas hasta las montañas mas altas. Entre las aves terrestres figuran los columbiformes, de los que forman parte palomas, rolones, tórtolas y perdices.

Muchas de las especies de paloma han sido reducidas por la cacería furtiva. Los cuculiforrnes tienen tres representantes: el pájaro bobo (Saurothera longirostris), la cua (Hyetornis rifigularis) y el judío (Crotophaga ani). Los dos primeros son endémicos de la isla; la cúa, además, es una especie muy rara y difícil de ver. 

Debido a que La Española se ubica en la zona tropical, no pueden faltar los psitécidos, representados, en este caso, por la cotorra (Amazona ventralis) y el perico (Aratinga chloroptera).

Ambas aves muestran una coloración muy viva, en la que predominan los colores verde, rojo y azul. Sus bandadas se anuncian desde lejos por su grito típico. Otra especie tropical de gran belleza es el papagayo (Priotelus roseigaster), habitante de los bosques densos de las montañas.

Aves terrestres ejemplos

Los todies, una familia endémica del Caribe insular, tienen dos representantes en La Española: el barrancoli (Todus subulatus), que ocupa los bosques en los llanos, y el chi-cui (Todus angustirostris), que vive en las montañas. Son aves de tamaño reducido, pero muy notorios por su colorido plumaje y particular canto. Todas estas especies tropicales son endémicas de La Española. 

Existen tres especies de zumbadores o colibríes, pequeñas aves que se alimentan del néctar de las flores.Entre ellas esté el zumbadorcito (Mellisuga mínima), el ave mas pequeña del mundo. Solo en Cuba existe un zumbador mas pequeñito. Primos lejanos de los zumbadores son los vencejos, aves  rápidas que dominan los espacios abiertos y cuyo principal alimento son los insectos.

Entre los raptores figuran el guaraguao, el halcón, el guincho (Pandion haliaetus) y el aura tiñosa (Cat hartes aura). Esta ultima llego a La Española en el período poscolonial y habita, principalmente, en las zonas húmedas del noreste de la isla.

Otra especie importante es el gavilán (Buteo ridgway), un raptor endémico de la isla que se encuentra al borde de la extinción debido a la persecución y a la pérdida de su hábitat. 

El grupo mas grande de aves esta constituido por los paseriformes o aves de canto, que incluyen los cuervos, las golondrinas y las ciguitas, entre otros. La gran mayoría de estas aves son migratorias; anidan en Norteamérica y pasan el invierno en los bosques caribeños.

Sin embargo, hay varias especies endémicas de La Española, como los cuervos (Corvus palmarum y C. leucognaphalus), la maroíta (Contopus hispaniolensis) y la ciguita juliana (Vireo nanus), entre otros.

La cigua palmera (Dulus dominicus) es endémica en cuanto a género y familia. Por esta razón, es un ave de gran importancia en términos evolutivos y de taxonomía. Es el ave nacional de la República Dominicana. 

En el pasado reciente se descubrió que el nombre chirrí se refiere no a una, sino a dos especies diferentes: el chirrí de los Bahorucos (Calyptophilus frugivorus) y el chirrí de Neiba (C. tertius). La hoya del lago Enriquillo divide las áreas de distribución de estas especies e impide un intercambio entre ellas.

Otro caso interesante es el del zorzal de la Selle (Turdus swalesi), que había sido reportado sólo en la sierra de Bahoruco y en el Massif de la Selle, en territorio haitiano. Sin embargo, estudios recientes la ubicaron también en la sierra de Neiba y en partes de la cordillera Central, lo que significa que cruzaron la hoya para llegar hasta estos lugares. 

Aves acuáticas 

Los lagos, lagunas y humedales de La Española ofrecen un hábitat apropiado para muchas especies de aves acuáticas.

El flamenco (Phoenicoptems ruber), un ave de mas de 1 metro de tamaño y de color rosado, abunda en las orillas del lago, donde se alimenta de pequeños organismos del suelo, sumergiendo la cabeza en el agua y rascando el lodo con el pico.

En algunas partes del lago Enriquillo se pueden llegar a ver mas de mil flamencos juntos. Desde lejos el flamenco puede ser confundido con la cuchareta (Ajaia ajaja), otra ave rosada que abunda en las aguas poco profundas de las orillas del Iago.

La cuchareta tiene un pico parecido a una cuchara grande y suele caminar dentro del agua con el pico medio abierto, moliéndolo de un lado a otro para filtrar pequeños crustáceos y pececitos en el agua. 

Otras aves acuáticas son las garzas, como la cracré (Butorides stn’atus), la garza azul (Egretta caeruIea), la garza rojiza (Dichromanassa mfescens], la garza real (Egretta alba), la garza de rizos (Egretta thula) y la garza pechiblanco (Hydranassa tricolor).

Estas aves son diestras pescadoras y muchas de ellas se paran en los palos secos del lago para atrapar los pequeños peces que pasan cerca. En las playas arenosas de las costas y de algunas lagunas abundan los playeritos, como la viudas(Himantopus mexicanus) que viven en el lago Enrigquillo en grandes cantidades. Estas aves hacen sus nidos en la arena de la playa y algunas especies son migratorias.

En algunas zonas pantanosas aledañas, principalmente donde se extienden los eneales (Typha domingenszls], habitan varias especies de patos (orden Ameriformes), gallitos y gallaretas [orden Gmiformes).

Pero las aves marinas mas comunes son las diferentes gaviotas de los géneros Stema y Lams. De particular importancia son las colonias de gaviotas Stema fuscata y Anous stolidus que anidan en los cayos Siete Hermanos, en Monte Cristi, y en la isla Alto Velo, en el Parque Jaragua. 

En extensas areas de las costas dominicanas abundan los pelicanos (Pelecanus occidentalis) y las tijeretas (Fregata magnificens). Ambas especies se alimentan de los peces del mar y anidan en los arboles que crecen cerca de la costa. 

Una especie singular es el diablotin (Pterodroma hasitata), un ave que pasa día y noche en alta mar, donde se alimenta de peces y duerme flotando en la superficie del agua.

Solo para reproducirse llega a tierra firme. El único sitio de anidación reportado para la República Dominicana es la loma del Toro, ubicada en la sierra de Bahoruco, cerca de la frontera con Haití. 

Aves nocturnas 

Entre las aves nocturnas estén las lechuzas, muchas de ellas victimas de las persecuciones humanas, debido a falsas creencias. De estas aves, la lechuza orejita (Asio stygius) y la lechuza común (Tyto glaucops) estén en peligro de extinción.

El cucú es una Lechuza activa durante el día y hace su nido en cuevas dentro de la tierra. 

Otras aves nocturnas pertenecen a la familia de los caprimúlgidos, como el torico (Siphonorhis brewsteri), el querebebé (ChordeiIes gundlachi) y el Don Juan (Caprimulgus carolinensis). Estos animales pasan el día escondidos y salen de noche para cazar insectos nocturnos, como palomillas. 

Murciélagos 

Por las noches, las 18 especies de murciélagos que habitan La Española dominan el aire.

Durante el día se esconden en cuevas o en arboles huecos, y cuando oscurece salen a cazar insectos, a chupar el néctar de las flores o a pescar pececitos en las lagunas y ríos. Solamente una especie de murciélago, la Phyllops haitiensis, es endémica de La Española. 

La ballena Jorobada 

La ballena jorobada es conocida científicamente como Megaptera novaengliae. Tiene un tamaño de 15 a 20 metros y puede pesar hasta 40 toneladas. Se distingue por sus grandes aletas pectorales, su como negro y vientre blanco.

Esta especie habita en todos los mares del mundo. pero se desplaza de acuerdo con las estaciones. Pasan el verano en las aguas frías, y ricas en alimentos, de las zonas polares y subpolares, y migran durante el invierno hacia las aguas cálidas de las zonas tropicales para reproducirse.

La ballena jorobada en la republica dominicana
Los saltos que realizan las ballenas jorobadas forman parte de su ritual de apareamiento.

Con este fin, mas de un 90 por ciento de la población do ballenas Jorobadas del Atlántico Norte visita las aguas dominicanas. eb cuyas costas so concentran. principalmente en los bancos de La Plata y de La Navidad y en la bahía de Samaná. Las primeras Ilegan a finales de diciembre y las ultimas se van en abril. 

En Samaná se ha establecido la observación de ballenas como actividad eco -turística, lo que permite apreciar los saltos impresionantes que realiza este animal cuando se eleva sobre la superficie del mar. También es posible escuchar sus canciones bajo el agua, utilizadas. probablemente, para atraer parejas y ahuyentar rivales.

La ballena jorobada figura en las listas rojas coma especie en peligro de extinción. debido a que la cacería intensiva ha reducido su población original a un 5 por ciento. (Tema – La Flora y Fauna Dominicana).

4 comentarios

  1. Anónimo Contestar

    Esta bn siga poniendo mas gracias y otra cosa yo no se si tu eres crhistiano pero aprovecha esa juventud y vete para la iglesia que Dios es bueno gracias por hoirme

  2. sarah Contestar

    La pagina esta muy linda y tiene muchisima información! Solo confunde que se usaron fotos de animales que no se encuentren en la Republica Dominicana fuera de zoologicos, como el leon por ejemplo.

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